Lisboa, la encantadora capital de Portugal, es una ciudad de contrastes donde la historia y la modernidad se entrelazan en sus calles empinadas y barrios vibrantes. Desde los nostálgicos tranvías hasta los monumentos históricos, Lisboa ofrece una experiencia inolvidable para todo viajero.
En este artículo exploraremos los rincones más emblemáticos de Lisboa, asegurándonos de que no te pierdas lo mejor que esta ciudad tiene para ofrecer. Comenzamos con las cosas que ver en Lisboa.
Plaza del Comercio, uno de los imprescindibles de Lisboa
La Plaza del Comercio, también conocida como Terreiro do Paço, es una de las plazas más emblemáticas y grandes de Europa. Rodeada de edificios amarillos con arcadas y el estatuario de José I en su centro, esta plaza es un testigo del rico pasado marítimo y colonial de Portugal.
Aquí, los visitantes pueden disfrutar de impresionantes vistas del río Tajo y acceder al emblemático Arco da Rua Augusta. Es un lugar donde la historia y la modernidad se encuentran, ofreciendo un espacio vibrante para eventos culturales y reuniones sociales.

Monasterio de los Jerónimos
El Monasterio de los Jerónimos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un magnífico ejemplo del estilo manuelino. Este monasterio, construido para conmemorar los viajes de Vasco da Gama, destaca por su intrincado trabajo en piedra y sus elementos decorativos que reflejan los descubrimientos marítimos.
Alberga las tumbas de Vasco da Gama y Luís de Camões, convirtiéndose en un monumento clave para entender la historia y la cultura portuguesa. Sus claustros, jardines y la iglesia son ejemplos impresionantes de la arquitectura gótica tardía en Portugal.

Torre de Belém, una de las cosas que ver en Lisboa
La Torre de Belém, un icono de Lisboa y Patrimonio de la Humanidad, se erige como un monumento a la Era de los Descubrimientos. Construida en el siglo XVI como parte del sistema defensivo del Tajo, esta torre combina elementos arquitectónicos góticos con el estilo manuelino.
Su rica ornamentación incluye esculturas de santos, animales exóticos y cuerdas esculpidas en piedra, simbolizando los lazos de Portugal con el mundo. La torre ofrece vistas panorámicas del río Tajo y es un testimonio de la grandeza marítima de Portugal.

Monumento a los Descubrimientos
El Padrão dos Descobrimentos, situado en la orilla del río Tajo en Belém, es un monumento que celebra la era de los descubrimientos de Portugal. Esta impresionante estructura, con sus figuras talladas de exploradores y navegantes, rinde homenaje a los héroes marítimos del país.
El monumento, con la forma de una carabela, destaca la importancia de Portugal en la exploración mundial y sirve como un recordatorio del pasado marítimo y aventurero de la nación.

Castillo de San Jorge
El Castillo de San Jorge, situado en la colina más alta de Lisboa, es un testigo silencioso de la historia portuguesa. Desde sus imponentes murallas, ofrece vistas panorámicas de la ciudad y del río Tajo. Este castillo, que data del siglo XI, ha sido testigo de romanos, visigodos y moros.
Explorar sus ruinas es sumergirse en un pasado donde conviven leyendas de reyes y batallas. Sus cámaras, torres y patios son un viaje en el tiempo, revelando capas de la rica historia de Lisboa.

Elevador de Santa Justa
El Elevador de Santa Justa, una obra de arte de la ingeniería del siglo XIX, es un emblema del estilo neogótico en Lisboa. Este ascensor no solo conecta los barrios de Baixa y Barrio Alto, sino que también ofrece una experiencia única con vistas espectaculares de la ciudad.
Diseñado por Raoul Mesnier du Ponsard, un aprendiz de Gustave Eiffel, el elevador es tanto un medio de transporte práctico como una atracción turística, brindando a los visitantes una perspectiva única de la capital portuguesa.
Nuestra recomendación es no hacer cola para tomarlo, simplemente subir a pie y disfrutar de las vistas.

Puente 25 de Abril
El Puente 25 de Abril, con su imponente estructura y color rojo distintivo, es uno de los iconos más reconocibles de Lisboa. Este puente colgante, que conecta la ciudad con Almada en la orilla sur del río Tajo, no solo es una maravilla de la ingeniería, sino también un símbolo de libertad y cambio, nombrado en honor a la Revolución de los Claveles de 1974.
Al cruzarlo, los visitantes disfrutan de vistas espectaculares de Lisboa, el río Tajo y el Monumento a Cristo Rey. El puente, a menudo comparado con el Golden Gate de San Francisco, es una impresionante obra de arte y una pieza clave de la infraestructura de la ciudad, representando la unión entre el pasado histórico y el futuro progresista de Lisboa.

Monumento a Cristo Rey
El Monumento a Cristo Rey, situado en Almada, en la orilla sur del río Tajo, es una imponente estatua que se ha convertido en un símbolo de fe y esperanza. Inspirado en el famoso Cristo Redentor de Río de Janeiro, este monumento ofrece una vista panorámica espectacular de Lisboa, el Puente 25 de Abril y el río Tajo.
Con sus brazos extendidos, la estatua no solo es un lugar de peregrinación religiosa, sino también un punto de encuentro para quienes buscan reflexión y serenidad. La subida a la plataforma superior proporciona una de las mejores vistas de la región, convirtiéndolo en un lugar imprescindible para los visitantes de Lisboa que buscan una perspectiva única de la ciudad y sus alrededores.

Plaza de Rossio
La Plaza de Rossio, oficialmente conocida como Praça Dom Pedro IV, es el corazón palpitante de Lisboa. Con su vibrante ambiente, es el epicentro de la vida social y cultural de la ciudad. Rodeada de cafés históricos, teatros y tiendas, la plaza es famosa por su distintivo pavimento ondulado en blanco y negro.
Es un lugar donde los lisboetas y visitantes se reúnen para disfrutar de eventos, celebraciones y simplemente para observar el ir y venir de la ciudad. La estatua de Dom Pedro IV y el Teatro Nacional Doña María II son puntos destacados de esta plaza emblemática.

Rua Augusta
La Rua Augusta, vibrante y llena de vida, es la arteria comercial principal de Lisboa. Esta calle peatonal, conocida por su elegante arco del triunfo y sus tradicionales baldosas portuguesas, conecta la Plaza del Comercio con la Plaza de Rossio. Aquí, los visitantes pueden disfrutar de una amplia variedad de tiendas, desde boutiques locales hasta marcas internacionales.
La Rua Augusta no es solo un paraíso para las compras, sino también un lugar perfecto para admirar la arquitectura tradicional y sumergirse en el ambiente urbano de Lisboa.

Barrio de Alfama, otro de los lugares que ver en Lisboa
El Alfama, con sus calles serpenteantes y su atmósfera bohemia, es el alma de Lisboa. Este barrio, el más antiguo de la ciudad, es un laberinto de calles estrechas y empinadas, adornado con casas coloridas y azulejos tradicionales.
Es el hogar del fado, la música del alma portuguesa, y ofrece una experiencia cultural auténtica con sus pequeñas tabernas y patios escondidos. Pasear por Alfama es como viajar en el tiempo, descubriendo rincones históricos y vistas impresionantes de la ciudad.
Paseo en el Tranvía 28, una de las cosas que hacer en Lisboa
El Tranvía 28, una de las imágenes más icónicas de Lisboa, ofrece un viaje nostálgico a través de la historia de la ciudad. Este tranvía histórico serpentea a través de barrios emblemáticos como Alfama, Baixa y Graça, ofreciendo vistas pintorescas y una perspectiva única de la vida lisboeta.
Montar en el Tranvía 28 no es solo un medio de transporte, sino una experiencia cultural en sí misma, pasando por monumentos históricos, iglesias antiguas y plazas animadas. Es una forma encantadora y práctica de explorar los diversos aspectos de Lisboa.
El Tranvía 28 es muy popular entre los turistas, por lo que se suelen hacer enormes colas para poder montarse en él. Nuestra recomendación es tomar el tranvía 12, del que hablaremos a continuación.
Tranvía 12
Este tranvía no cuenta con la fama del número 28 y, sin embargo, su ruta cuenta con todos los imprescindibles que nos ofrece el 28. Es por ello que nuestra recomendación siempre será la de tomar este tranvía y ahorrarse unas horas de espera rodeado de infinidad de turistas.

Feira da Ladra
La Feira da Ladra, situada en el histórico barrio de Alfama, es el mercado de pulgas más famoso y antiguo de Lisboa. Cada martes y sábado, este mercado cobra vida, ofreciendo una mezcla ecléctica de antigüedades, artesanías, libros, ropa y curiosidades.
Es el lugar perfecto para los cazadores de tesoros y amantes de lo vintage. Pasear por la Feira da Ladra no es solo ir de compras, sino también experimentar una parte vibrante de la cultura local y encontrar piezas únicas con historias propias.
Museo Nacional de Arte Antigua
El Museo Nacional de Arte Antigua, ubicado en el palacio del Conde de Alvor, es una de las galerías de arte más importantes de Portugal. Este museo alberga una colección impresionante que abarca desde la Edad Media hasta el siglo XIX, incluyendo pinturas, esculturas, joyas y cerámicas.
Destacan obras de artistas portugueses y europeos, como Nuno Gonçalves y Hieronymus Bosch. Visitar este museo es sumergirse en la riqueza cultural y artística de Portugal, ofreciendo una ventana al pasado y su influencia en el arte contemporáneo.
Museo Nacional del Azulejo
El Museo Nacional del Azulejo, ubicado en el antiguo Convento de la Madre de Dios, es un homenaje a la tradición del azulejo en Portugal. Este museo único exhibe una colección excepcional que muestra la evolución del azulejo desde el siglo XV hasta la actualidad.
Los visitantes pueden admirar paneles de azulejos que narran la historia y la cultura portuguesa, así como ejemplos contemporáneos de este arte. El museo no solo destaca por su colección, sino también por su ubicación en un edificio histórico, que añade un encanto especial a la experiencia.
Museo Berardo
El Museo Berardo, ubicado en el emblemático barrio de Belém, es un santuario del arte contemporáneo y moderno. Este museo alberga una impresionante colección permanente que incluye obras de Picasso, Warhol y Dalí, entre otros.
Las exposiciones temporales enriquecen constantemente la oferta, convirtiéndolo en un lugar dinámico y esencial para entender las corrientes artísticas del siglo XX y XXI.
La visita al Museo Berardo es una experiencia enriquecedora para cualquier amante del arte, ofreciendo una visión global de las tendencias y movimientos que han definido el arte contemporáneo.
Museo del Fado
El Museo del Fado, dedicado al alma musical de Portugal, ofrece una inmersión profunda en el mundo del fado. Este género musical, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, se explora a través de exposiciones que incluyen instrumentos, partituras y grabaciones históricas.
El museo también rinde homenaje a sus intérpretes más icónicos, desde Amália Rodrigues hasta Carlos do Carmo. Visitar el Museo del Fado es comprender la importancia cultural del fado en la identidad portuguesa y experimentar la profunda emoción que este género musical evoca.
Museo de la Farmacia
El Museo de la Farmacia en Lisboa es un viaje fascinante a través de la historia de la medicina y la farmacología. Este museo único exhibe una colección que abarca desde remedios antiguos hasta instrumentos farmacéuticos modernos.
Los visitantes pueden explorar reconstrucciones de farmacias históricas, aprender sobre la evolución de los medicamentos y descubrir curiosidades sobre las prácticas médicas a lo largo de los siglos.
El Museo de la Farmacia no solo es educativo, sino que también ofrece una perspectiva intrigante sobre cómo la ciencia y la sociedad han moldeado el cuidado de la salud a lo largo de la historia.
Palacio Nacional de Ajuda
El Palacio Nacional de Ajuda, majestuoso y lleno de historia, se erige como un testimonio vivo de la monarquía portuguesa. Este palacio, que fue la residencia oficial de la familia real en el siglo XIX, es ahora un museo que alberga una rica colección de artefactos reales, mobiliario y obras de arte.
Los visitantes pueden pasear por sus opulentos salones y habitaciones, admirando la decoración lujosa y la arquitectura neoclásica. Cada rincón del palacio cuenta una historia, ofreciendo una ventana al pasado y la vida de la realeza portuguesa.
Sintra
Sintra, ubicada en las colinas verdes a las afueras de Lisboa, es como sacada de un cuento de hadas. Esta pintoresca ciudad es famosa por sus palacios románticos, jardines encantados y ruinas místicas. Hemos querido incluir Sintra en cosas que ver en Lisboa ya que suele ser una visita marcada en cualquier viaje a Lisboa.
El Palacio Nacional de Pena, el Castillo de los Moros y el Palacio de Monserrate son solo algunas de las joyas arquitectónicas que se pueden explorar aquí. Sintra no solo es un deleite visual, sino también un refugio de la agitada vida urbana, ofreciendo un ambiente tranquilo y una naturaleza impresionante.
Otro de los puntos importantes es que el trayecto apenas cuesta 2,5€ desde la estación de tren de Lisboa (ubicada en pleno centro). Nuestra recomendación es comprar una tarjeta y cargarla de viajes en cualquier parada de metro de Lisboa para evitar las colas de comprar los billetes el día que decidáis ir a Sintra.

Cascais
Cascais, antiguamente un humilde pueblo de pescadores, se ha transformado en uno de los destinos costeros más elegantes y sofisticados de Portugal. Este encantador pueblo ofrece hermosas playas, una marina lujosa y una arquitectura impresionante.
Los visitantes pueden disfrutar de su vibrante escena gastronómica, que incluye desde mariscos frescos hasta platos tradicionales portugueses. El paseo marítimo es perfecto para caminatas relajantes, y el centro histórico de Cascais, con sus calles empedradas y casas pintorescas, invita a explorar y descubrir sus secretos.
Parque das Nações
El Parque das Nações, una vez el escenario de la Expo ’98, se ha convertido en un vibrante distrito de modernidad y entretenimiento en Lisboa. Este barrio futurista a orillas del río Tajo combina arquitectura contemporánea con espacios verdes y áreas recreativas.
Aquí se encuentra el Oceanário de Lisboa, así como el teleférico que ofrece vistas panorámicas del río y del parque. Es un lugar ideal para familias y amantes de la arquitectura moderna, ofreciendo una mezcla de cultura, ciencia y naturaleza.
Oceanário de Lisboa
El Oceanário de Lisboa, ubicado en el Parque das Nações, es una de las atracciones más fascinantes de la ciudad. Este acuario, uno de los más grandes de Europa, lleva a los visitantes a un viaje submarino a través de sus enormes tanques que recrean diferentes hábitats marinos.
Desde coloridos arrecifes de coral hasta frías aguas árticas, el Oceanário ofrece una visión única de la biodiversidad marina. Es una experiencia educativa y mágica, donde se pueden ver de cerca especies exóticas y aprender sobre la importancia de la conservación marina.

Ponte Vasco da Gama
La Ponte Vasco da Gama, que se extiende sobre el río Tajo, es una maravilla de la ingeniería moderna y la estructura más larga de su tipo en Europa. Con una longitud de casi 17 kilómetros, esta impresionante obra conecta Lisboa con la región de Alentejo.
Cruzar el puente ofrece vistas espectaculares del río Tajo, el Parque das Nações y el paisaje circundante. La Ponte Vasco da Gama no es solo una vía de transporte crucial, sino también un símbolo de la modernidad y el progreso de Portugal.
Catedral de Lisboa
La Catedral de Lisboa, conocida como Sé, es una fortaleza espiritual en el corazón de la ciudad. Este imponente edificio, con su mezcla de estilos románico, gótico y barroco, refleja la rica historia religiosa y cultural de Lisboa.
Construida en 1147, la catedral ha sobrevivido a terremotos y reconstrucciones, sirviendo como un símbolo de la resiliencia de la ciudad. Dentro de sus muros, los visitantes pueden admirar tesoros artísticos, tumbas antiguas y un impresionante claustro, cada uno contando una parte de la historia de Lisboa.

Rua Garrett y Chiado
Chiado, con su elegante Rua Garrett, es el epicentro de la moda y la cultura en Lisboa. Esta zona, conocida por sus tiendas de diseño, librerías históricas y cafés emblemáticos como ‘A Brasileira’, es un hervidero de actividad artística y comercial.
Chiado no solo es un destino de compras de primera clase, sino también un lugar donde la historia literaria y artística de Lisboa cobra vida, ofreciendo una experiencia cultural rica y diversa.
Granja do Marquês
La Granja do Marquês es un destino culinario que ofrece una auténtica experiencia gastronómica portuguesa. Este lugar combina la tradición y la innovación, sirviendo platos locales con un toque moderno. Aquí, los visitantes pueden degustar una variedad de especialidades portuguesas, desde mariscos frescos hasta dulces típicos, en un ambiente acogedor.
La Granja do Marquês no solo es un restaurante, sino un escaparate de la rica herencia culinaria de Portugal, haciendo que cada comida sea una celebración de los sabores y aromas locales.
Barrio de Mouraria
El barrio de Mouraria, uno de los más antiguos y tradicionales de Lisboa, es conocido como la cuna del fado. Este barrio, con sus estrechas calles y casas con azulejos, emana un ambiente auténtico y bohemio. Mouraria es un crisol de culturas y un testimonio vivo de la historia de Lisboa, donde el fado resuena en cada esquina. Aquí, los visitantes pueden explorar pequeñas tabernas y escuchar fado en su entorno más tradicional, sumergiéndose en la melancolía y la pasión que caracterizan a este género musical.
Paseo en Barco por el Río Tajo
Un paseo en barco por el río Tajo ofrece una perspectiva única de Lisboa y sus monumentos históricos. Desde el agua, los visitantes pueden admirar la Torre de Belém, el Monumento a los Descubrimientos y el impresionante Puente 25 de Abril.
Este recorrido proporciona una oportunidad para ver la ciudad desde una vista panorámica, capturando la esencia de su historia marítima y la belleza de su arquitectura. Un paseo en barco es una experiencia relajante y enriquecedora, ideal para apreciar la tranquilidad del río y la vida a su alrededor.
Prueba la Gastronomía Portuguesa, algo que hacer en Lisboa
La gastronomía portuguesa es un festín de sabores y tradiciones. Desde los deliciosos ‘pastéis de nata’ hasta el ‘bacalhau’ (bacalao), cada plato refleja la rica herencia culinaria del país. Los visitantes deben probar platos como el ‘cozido à portuguesa’, una suculenta mezcla de carnes y verduras, o el ‘caldo verde’, una sopa tradicional de col.
Los mariscos frescos son también una parte esencial de la cocina portuguesa, con platos como ‘cataplana de mariscos’ y ‘arroz de marisco’. Explorar la gastronomía portuguesa es una aventura en sí misma, ofreciendo una deliciosa forma de conocer la cultura y las tradiciones del país.
En conclusión, Lisboa es una ciudad que cautiva con su mezcla de historia, cultura y vida moderna. Desde sus monumentos históricos hasta sus barrios llenos de vida, hay algo para cada viajero en esta ciudad de las siete colinas.
Preguntas frecuentes sobre Lisboa
¿Cómo llegar a Lisboa?
Lisboa es accesible principalmente por avión a través del Aeropuerto Humberto Delgado de Lisboa. También se puede llegar en tren desde otras ciudades europeas, en autobús y por carretera. La ciudad tiene una red de transporte público eficiente para moverse localmente.
¿Cuál es la mejor época para visitar Lisboa?
La primavera (marzo a mayo) y el otoño (septiembre a noviembre) son ideales por su clima agradable y menor afluencia de turistas. El verano es más cálido y concurrido, pero ideal para disfrutar de las festividades locales.
¿Cuánto cuesta un viaje a Lisboa?
El costo varía según el estilo de viaje, la temporada y la duración. Un presupuesto diario promedio podría ser de 50 a 150 euros, incluyendo alojamiento, comidas y transporte. Los vuelos y actividades especiales son costos adicionales. Buscar ofertas y planificar con anticipación puede ayudar a reducir los gastos.
¿Cuántos días necesito para ver Lisboa?
Lisboa es una ciudad con mucho que ofrecer, pero no es necesario pasar demasiado tiempo para disfrutar de sus principales atractivos. Con dos o tres días, es posible visitar los lugares más emblemáticos, como la Plaza del Comercio, el Monasterio de los Jerónimos o la Torre de Belém.














